Hace unas semanas publiqué un artículo sobre las diferentes situaciones en las que se aconsejaba o no la inversión de capital para el reacondicionamiento de una vivienda (lo compro reformado o por reformar?), diferenciando situaciones en las que se aconsejaba reformar y otras en las que no.
Partamos del hecho de que la propiedad posee un valor de mercado medio y que sin reformar ya es habitable.
¿Es posible que con una poca inversión puedas vender más fácil e incluso sacarle algo de partido si sabes hacer cosas tu mismo?
La
respuesta es un rotundo SI, comentaremos el caso de un cliente de Finques Sant
Telm que decidió invertir dinero y ahorrarse el coste de la mano de obra
reformándolo él mismo, para conseguir un acabado de primera, con costes
relativamente bajos, facilitando la promoción de la propiedad.
Tal y como se
comentó se trata de una vivienda, que si bien antes de la reforma, no resulta
molesta o desagradable para vivir, no consigue atraer nuestra atención de la
misma manera que lo hacen estos espacios tan suaves y agradables a la vista.Bastando la sustitución de algunos electrodomésticos desgastados, pintura en sitios claves para resaltar la iluminación, y reposición de muebles por algunos que se ajusten más a la harmoniosa energía que transmite el nuevo entorno, se obtienen resultados como este piso.
A cualquier interesado por su número de habitaciones, el precio y ubicación, no debería de tener impedimentos para que dicha propiedad sea la primera en su ranking para empezar una nueva vida en ella, ¡Parece recién construida para el nuevo inquilino!
¿De verdad no vale la pena la dedicación de esfuerzo personal, dinero, y tiempo, para lograr resultados tan positivos como fue este caso?
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